Hay detalles que llegan para quedarse, y este es uno de ellos. Allá por 2014, uno de mis clientes me sorprendió con un regalazo que, sinceramente, me dejó sin palabras. Esta ilustración —firmada por Fénix Díaz— llegó un viernes cualquiera y desde entonces se convirtió en una parte muy especial de nuestra decoración.
Con ese estilo tan personal y vibrante, no solo me sacó una sonrisa, sino que también captó a la perfección la esencia creativa que siempre intento mantener viva en lo que hago. Y sí, lo admito: ¡me encanta! Esa mezcla entre homenaje, arte pop y actitud tiene algo magnético.
Gracias de corazón, Fénix. A veces los mejores detalles no vienen envueltos, vienen con intención y cariño.
¡GRAAACIAS de nuevo!

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